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Isabel Del Rio, Isabel del Río Sanz, @IsabelDlRio y @miransaya
Terapias naturales y holísticas en ANIMA

lunes, 22 de mayo de 2017

Libros para leer y jugar. Reseña de “El cabellero Nick y el dragón” y “La llegenda de Sant Jordi”

Como madre de un peque de tres años, busco y rebusco en las librerías, no sólo cuentos que le enseñen valores y normas de comportamiento, sino también libros que él pueda manejar y disfrutar sin necesidad de que un mayor esté constantemente encima.
Ahora Max está en una fase en la que, tras haberle contado un cuento, quiere narrármelo él a mí, por lo que hay ciertos libros delicados que quedan descartados. Los Pop-up son preciosos y llamativos, pero en manos de un crío movido puede acabar siendo un guiñapo en menos que canta un gallo, así que debemos tenerlo en cuenta a la hora de escoger un libro nuevo para su biblioteca.
La motivación lectora es uno de los retos al que padres y educadores nos enfrentamos, ¿cómo hacer que mi hij@ lea? Y más importante, ¿cómo hacer para que le guste leer? Este es un trabajo que se inicia desde pequeños, los niños aprenden por imitación, así que vernos leer y disfrutar con la lectura es el mejor ejemplo que podemos ofrecerles, pero además hay que reservar un momento al día para disfrutar del ocio lector con ellos, acompañándolos y guiándolos, retándoles y haciéndoles preguntas de comprensión. Los libros, por supuesto, han de estar a su alcance, deben poder ojearlos cuando les apetezca hacerlo y encontrar aquellos títulos de su interés con facilidad. Lo más fácil es que tengan una biblioteca en su habitación y algún cuento en la mesita de noche o incluso en el salón, junto a nuestras lecturas diarias.
¿Pero cómo llamar su atención con lo rápido que cambian de gustos? Ya sea un niño, un adolescente o un adulto, habrá algo que le motive, una afición o un tipo de historia que le guste más que otra. Actualmente, Max está obsesionado con los caballeros y los dragones, por lo que buscar cuentos con estas características garantiza que juegue con ellos, a pesar de que yo no me ponga a leérselos.
Haciendo resumen, buscamos cuentos educativos y divertidos, que les llamen la atención por la temática, y que puedan manosear a su gusto.
El primer cuento que voy a comentar es El caballero Nick y el dragón, uno de los regalos de cumple de Max. Este librito de tapas gruesas tiene la forma de un castillo y la portada ya resulta atractiva, pues vemos al pequeño Nick saludándonos desde el portal y, al abrirlo, descubrimos lo que hay tras la fachada.
Esta historia nos habla de la valentía, la bondad, de no dejarse llevar por las apariencias y de que, por pequeños que seamos, podemos hacer grandes cosas.
Si tu peque es de los que quieren hacer montones de cosas y desean imitarte, pero por su edad y estatura no pueden seguir su propio ritmo, este cuento es para él/ella.

TÍTULO: El caballero Nick y el dragón
AUTOR: Nick Ackland
ILUSTRADOR: Michelle Breen
EDITORIAL: Picarona

Y el segundo es La llegenda de Sant Jordi. Aprovechando la diada y los gustos de Max, decidí que era hora de regalarle un cuento sobre Sant Jordi. Estuve un buen rato en la librería, me costaba decidirme, pues había cuentos realmente chulos, algunos con la historia clásica y otros más modernas —como Santa Jordina*, de Inés Macpherson, en el que el personaje del caballero es una chica y la historia es un poco distinta, ideal para aquellos padres y madres que queráis enseñar a vuestras hijas que las niñas no tienen porque siempre ser princesas o esperar a que las rescaten.
Finalmente me decidí por este ejemplar en concreto por sus páginas gruesas, el colorido de sus dibujos y por algo muy importante: ¡es interactivo! En la portada el niño puede abrir y cerrar la puerta y las ventanas del castillo, y cada parte del libro tiene alguna pestaña o manivela para jugar con él. No es la leyenda en toda su extensión, pero es un resumen que aproxima a los niños al sentido de la misma de forma divertida.
Recomendado para niños a los que les guste jugar con los libros y no paren quietos con las manos, que quieran descubrir la leyenda de Sant Jordi y/o estén obsesionados con caballeros valientes.
Este en concreto es en catalán, me gusta que Max tenga libros en varios idiomas y así pueda ir aprendiendo a su ritmo, pero también existen versiones en otras lenguas.

TÍTULO: La llegenda de Sant Jordi
ILUSTRADOR: Emma Martínez
EDITORIAL: Estrella Polar

*Santa Jordina, de Inés Macpherson (La Galera).



Isabel del Río
Abril 2017

miércoles, 17 de mayo de 2017

Educar Jugando #1: Artículos explicativos y accesibles sobre las formas de educar y aprender mientras jugamos en familia

Como madre, entre mis preocupaciones principales está la estimulación y educación de mi hijo Max, como educadora y terapeuta, me formo e investigo continuamente sobre la manera de incrementar la creatividad, los valores, las comprensión emocional, etc. en la vida de pequeños, jóvenes y adultos.
Una de nuestras pasiones en casa son los juegos de mesa, nos encanta pasar momentos de ocio riendo en familia y con amigos, pero lo que puede parecer un simple pasatiempo, al nacer Max, se convirtió en mucho más. Algo que había explorado anteriormente en talleres con jóvenes y adultos, abrió sus horizontes ante un bebé que recién empezaba a descubrir el mundo.
Por este motivo, os invito a seguir la serie de artículos de ‘Educar Jugando’ que iremos colgando en la web de juegosdemesayrol.com, donde ya colaborábamos con algunas reseñas y fichas de juegos. Estos artículos abordarán distintos temas sobre la educación infantil y juvenil desde actividades lúdicas para realizar en grupo, donde aprender y divertirse se aúnen.
Espero que disfrutéis de ellos y que os sean de ayuda. Y si tenéis comentarios o alguna duda, estaremos encantados en responderos al momento o con un nuevo artículo.



Educar Jugando
Artículos explicativos y accesibles sobre las formas de educar y aprender mientras jugamos en familia
por Isabel del Río e Ivan López

La importancia del juego y su papel educativo se hace cada vez más patente entre psicólogos, pedagogos y educadores, recomendándose como apoyo escolar en los hogares, y como herramienta para fomentar la comunicación y crear lazos afectivos saludables dentro del núcleo familiar. Pero a veces nos preguntamos hasta qué punto esto es así y cómo podemos nosotros, desde el papel de padres y madres, ayudar a nuestros hij@s —ya sean bebés o recién nacidos, niños o niñas, o hayan llegado ya a la adolescencia— mediante el juego.
¿Sólo hay que introducirlos en nuestras partidas, o hay que hacer algo más? ¿Qué juegos de mesa podemos utilizar? ¿Cuáles son recomendables según su edad? ¿Existen juegos especializados para aprender: matemáticas, a leer y escribir, idiomas como el inglés, ciencias, geografía o historia?

Sois muchos los padres y madres abuelos, tíos y tías, así como maestros, que nos habéis escrito con múltiples dudas acerca de las propiedades y posibilidades del juego; preguntándonos qué podemos lograr mediante la acción lúdica. Investigando sobre los juegos de mesa modernos y clásicos que nos pueden servir en cada caso —psicomotricidad, formas y colores, números y matemáticas, letras y vocabulario, idiomas, educación emocional, sociabilidad y resolución de conflictos.
Este es el motivo por el que hemos decidido subir una serie de artículos sencillos y accesibles, informativos y explicativos, que resuelvan vuestras dudas y aporten un punto de diversión y juego a vuestros momentos en familia.
Cada jueves colgaremos uno nuevo, así que os animamos a que, si tenéis alguna duda, nos escribáis para que las podamos responder, en medida de lo posible.

“Un maestro es una brújula que activa los imanes de la curiosidad, el conocimiento y la sabiduría en los alumnos”,  Ever Garrisson.

El juego y la educación
Hoy en día estamos acostumbrados a la inmediatez. Cuando vas a un colegio o instituto ves a los niños y jóvenes con la última tecnología, desde móviles hasta tablets y consolas, y cuando llegan a casa se conectan a Internet con el ordenador o encienden la Play. Los estímulos les llueven por todas partes, la información —la mayoría no contrastada— les llega como verdadera, y sus divertimientos y momentos de ocio los pasan aislados, jugando muchas veces partidas repetitivas que no les aportan nuevos estímulos ni conocimientos, por lo que tampoco activan sus mentes —y cerebros, ya que éste crea nuevas redes neuronales a través de la novedad y del trabajo, y se vuelve “vago” ante la rutina y la facilidad.   
Como padres de un niño de casi 3 años, desde antes de su nacimiento, una de nuestras mayores preocupaciones ha sido su educación. Todavía hoy nos preguntamos si lo hacemos bien o estaremos metiendo la pata hasta el fondo. Si bien es imposible eliminar la tecnología de nuestras vidas —aunque no le dejemos tocar el móvil puede ver a todo el mundo a su alrededor utilizándolo, y lo mismo pasa con el resto de aparatos tecnológicos—, sí podemos ofrecer alternativas de juego y diversión, de adquisición de conocimiento e investigación, que le estimulen, además, podemos realizar estas actividades en familia y con amigos, en casa y al aire libre.
Durante las primeras etapas —en la edad de la guardería y preescolar—, los niños aprenden por imitación, por lo que si nos ven pegados a una pantalla, ellos harán lo mismo, si nos ven leer, ellos buscarán un libro —aunque todavía no entiendan lo que pone, sí pueden comprender las representaciones de las ilustraciones—, y si nos ven jugar, querrán participar en nuestros momentos de diversión.
Los entretenimientos didácticos en familia son una buena forma de amenizar una reunión familiar, una cena con amigos, un cumpleaños, una mañana de domingo, una tarde lluviosa, una salida a la playa, un picnic en el campo… En la actualidad, existen juegos de mesa de todas las formas y sabores, incluso algunos son a prueba de agua —zumos y papillas—, así que ¿por qué no aprovecharnos de ellos?
En casa siempre hemos sido jugones, por lo que esa afición no nos venía de nuevo cuando nació Max, pero lo que sí aprendimos —pues en el proceso de educación infantil, los padres acabamos aprendiendo tanto o más que ellos— es a ver los juegos de mesa desde otra perspectiva y a sacarles el máximo rendimiento. 

Juego de mesa: ¿qué nos aporta?
Desde que nacen, los niños tienen la capacidad de dar y recibir afecto, así como de relacionarse con otras personas. Estas interacciones con las personas de su entorno, construirán su sentimiento de seguridad y confianza en sí mismos, pues los lazos afectivos que se establecen en las primeras etapas de la vida, sientan las bases para las relaciones que tendrán en su futuro.
De forma natural e instintiva, los niños juegan, pero no sólo para divertirse, sino también para aprender, para descubrir y comprender el mundo a su alrededor. Un niño sano mental y emocionalmente es movido, curioso y juguetón, ¡y le encanta descubrir juegos nuevos!
Los expertos en psicología y educación infantil —desde bebés y educación temprana, hasta educación primaria, de 3 a 10 años, e incluso en el desarrollo de la personalidad en la pre-adolescencia y la adolescencia, desde los 11 a los 17 años— remarcan la importancia del juego como actividad esencial que favorece el desarrollo de forma integral y armoniosa. Los juegos de mesa favorecen el desarrollo cognitivo y las habilidades de los participantes, ayudando a los niños a comprender las reglas y las normas, fomentando la concentración, la memoria, la capacidad de asociación, la agilidad mental y el pensamiento lateral. 
El juego estimula al niño con la tríada pensamiento-expresión-acción, fuente de aprendizaje que permite conocer el mundo adulto: interactuando, investigando, deduciendo y aprendiendo mediante prueba y error, las herramientas emocionales —como la empatía— para relacionarse con resto de las personas.

El juego y la ciencia
El juego ha sido objeto de estudio en psicología desde mediados del siglo XX y, desde entonces, se ha demostrado que desarrollamos cualquier capacidad de forma más eficaz dentro del proceso de juego que fuera de él, porque nos implicamos; algo todavía más importante en las primeras etapas del desarrollo social y cognitivo. Desde el nacimiento, podemos empezar a jugar con nuestros hijos; un bebé es capaz de aprender mediante el juego, aunque lógicamente tendremos que buscar aquellos que sean más idóneos dentro de su edad y capacidades —pues es importante recordar que cada niño es un mundo y lo que sirve para uno, no tiene porqué servir para otro.
Mientras juegan, aprenden: sociabilidad y control de las emociones; descubren cuáles son sus habilidades destacadas y en cuáles flojean; desarrollan pensamientos alternativos para solucionar sus problemas; adquieren experiencia sobre la vida y cómo enfrentar las vivencias; comprenden las normas y las asumen; aceptan la frustración; además de desarrollar la memoria, la atención, la concentración, las capacidades lingüísticas, espaciales y matemáticas.
Entre sus virtudes, se añade un componente de sociabilidad que ayuda a luchar contra la discriminación infantil, puesto que todo tipo de jugadores, independientemente de sus habilidades, pueden participar en los juegos de mesa, y todos han de aceptar y respetar las reglas del juego, sea cual sea su rol o posición.
Jean Piaget, creador de la teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia, define las etapas del juego según la fase concreta que esté pasando el individuo. Según sus estudios, el juego tiene la función de consolidar las estructuras intelectuales a medida que las adquirimos, y divide estas fases en tres etapas: los juegos sensorio-motrices; los simbólicos; y los juegos de reglas, lógica y estrategia. Es decir, a los bebés de 0 a 2 años les introduciríamos juegos de psicomotricidad y estimulación de los sentidos; a los niños de 2 a 6 años, añadiríamos juegos simbólicos previos a las operaciones más concretas; a partir de los 6 años ya añadiríamos las reglas y la lógica; y a partir de los 12 la estrategia.
El historiador holandés Johan Huizinga nos ofrece en su libro, Homo Ludens (1983), una imagen distinta a la que tenemos del hombre —homo sapiens, hombre que piensa, u homo faver, hombre que hace o fabrica—, alejándose de la idea preconcebida del juego y de sus consideraciones biológicas, etnológicas y psicológicas, instaurando la idea más actual del juego como herramienta de desarrollo y educación, como acto didáctico y social, mostrando el juego como un fenómeno cultural: “Jugando, fluye el espíritu creador del lenguaje constantemente de lo material a lo pensado. Tras cada expresión de algo abstracto hay una metáfora y, tras ella, un juego de palabras”, es decir, la cultura surge en forma de juego, el juego inspira al hombre y lo vuelve sociable y accesible.
Brian Sutton-Smith, psicólogo, escritor e investigador del área educativa a partir del juego, dedicó su vida a demostrar la importancia del juego dentro de la cultura, como el medio por el que transmitimos nuestros valores y las herramientas para el desarrollo psicológico, social y emocional del individuo. En su teoría, muestra el juego ligado a la humanidad desde sus orígenes: “Los juegos son un rito de iniciación. El jugador realiza una tarea, gana la aceptación de sus camaradas y siente el éxito. Se lleva a cabo una analogía de la vida”.

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”,  Benjamin Franklin.

¿Cómo, qué y cuándo?
Podríamos definir el juego de mesa como aquel juego que se organiza alrededor de una superficie donde desplegamos un tablero o una serie de objetos —como los dados, las cartas, las fichas, etc.— y nos permite recrear una serie de situaciones y arquetipos de la realidad, representando problemáticas posibles y buscando soluciones viables. Hoy en día existen gran cantidad de juegos —que se ajustan más o menos a esta definición—, con reglas y materiales de lo más diversos, aunque todos tienen algo en común: divertir y entretener. Pero también tienen otra cara, la que nos permite actuar sobre el desarrollo —y mejora, pues los juegos de mesa también tienen efectos increíbles en personas con demencia senil y Alzheimer, por ejemplo— de aspectos mentales y cerebrales, cognitivos y conductuales de los jugadores.


Principales beneficios de los juegos de mesa para la educación de los niños:

·         Respetar y aplicar las normas.
·         Mejora la capacidad de análisis
·         Impulsan la cooperación.
·         Entender y tolerar las emociones —como la frustración.
·         Trabajan la memoria, la atención y la creatividad.
·         Desarrollan habilidades para la toma de decisiones.


“La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser”, Hesíodo.

Investigaciones como la realizada en 2011, en la Universidad de La Laguna, por Ramón Aciego, Lorena García y Moisés Betancort, alrededor de los beneficios del ajedrez en el enriquecimiento intelectual y socio-afectivo en edad escolar, confirman que jugar regularmente a este tipo de juegos presenta una mejora significativa en la adaptación y el ajuste emocional de los niños y jóvenes.
En resumen, los niños aprenden a través de la acción, y el juego favorece el desarrollo de las habilidades mentales, sociales y físicas, permitiéndoles expresar sus sentimientos, aprender a reconocer y manejar sus emociones, descubrir y enfocar sus miedos y deseos, así como a utilizar su fantasía; y todo de forma placentera.
Jugar en casa, tanto en las primeras etapas del aprendizaje, como pasada la educación primaria y llegada a la secundaria —y bachillerato—, les ayuda a encarar y sentar las bases para el trabajo escolar, así como a adquirir las capacidades que necesitarán cuando ingresen en el mundo adulto.


Nos interesa tu opinión
En los próximos meses, queremos resolver vuestras dudas con un artículo cada jueves, hablando de: los juegos clásicos y la educación temprana; cómo mejorar la psicomotricidad mientras nos divertimos; trucos para montar cumpleaños y fiestas temáticas; números y matemáticas; juegos para promover la colaboración; cómo introducir turnos y normas; fomentar la creatividad; fortalecer lazos y risas; y letras, palabras e idiomas.
            Queremos insistir en que, si tenéis alguna pregunta, nos la enviéis a nuestro mail o respondiendo a los artículos en la web.
            Agradeceremos vuestros comentarios para mejorar e incluir aquellos puntos de vista y temáticas que se nos hayan podido pasar por alto.


Sobre los Autores:
Isabel del Río (Barcelona, 1983), terapeuta y escritora, licenciada en filosofía por la UAB, Maestra Reiki Federada y Fitoterapeuta Titulada. Trabaja en el mundo editorial, literario y cultural. Colabora con la revista Integral. Atiende una pequeña consulta de terapia holística e integral en Barcelona. Y realiza talleres de escritura y crecimiento personal por toda España —especializada en trastornos afectivos y emocionales, así como en educación infantil-juvenil.
Junto a su pareja, Ivan López (Barcelona, 1984) —artista marcial y especialista en juegos de mesa—, cría, educa y mima a su hijo Max, de casi 3 años. 

martes, 16 de mayo de 2017

“Sueños” en Once Upon a Time

El libro está compuesto por 27 relatos con una cosa en común: los sueños. A partir de ahí los autores han dado rienda suelta a su imaginación llenando las páginas con historias de todo tipo: amor, fantasía, terror, ciencia ficción… Todos los géneros tienen cabida en este libro y es algo que me ha gustado mucho.”



lunes, 15 de mayo de 2017

Reseña de “Cáscara de nuez” de Ian McEwan

TÍTULO: Cáscara de nuez
AUTOR: Ian McEwan
EDITORIAL: Anagrama

SINOPSIS
Trudy mantiene una relación adúltera con Claude, hermano de su marido John. Éste, poeta y editor de poesía, es un soñador depresivo con tendencia a la obesidad cuyo matrimonio se está desintegrando. Claude es más pragmático y trabaja en negocios inmobiliarios. La pareja de amantes concibe un plan: asesinar a John envenenándolo. El motivo: una mansión georgiana valorada en unos ocho millones de libras que, si John muere, heredará Trudy.
Pero resulta que hay un testigo de esta maquinación criminal: el feto que Trudy lleva en sus entrañas. Y en una pirueta de triple salto mortal que parece imposible de sostener pero le sale redonda, McEwan convierte al feto –al que todavía no han puesto nombre porque no ha nacido– en el narrador de la novela, desde la primera página hasta la última.
Lo que sigue es una mezcla genial de comedia negra, trama detectivesca y astuta reescritura intrauterina de un gran clásico, por cuyas páginas asoman también una joven poetisa amante de John y una bregada inspectora de policía. Pero además de observar desde primera fila los preparativos del asesinato de su padre a manos de su madre, el feto filosofa sobre el mundo y la vida, lanza preguntas incómodas y se lo cuestiona todo, mientras las copas de vino –y alguna bebida de más graduación– que bebe su madre tienen efectos mareantes sobre él.
Jugando con un narrador inaudito, Ian McEwan plantea un audaz experimento literario que es un auténtico tour de force sólo al alcance de un escritor superdotado. Y el resultado es una novela redonda que avanza con el palpitante ritmo de un thriller, trufada del mejor humor británico.

OPINIÓN
‹‹Querido padre: Antes de que mueras, me gustaría decirte algo. No tenemos mucho tiempo. Mucho menos del que piensas, así que perdóname que vaya al grano››.
Ian McEwan vuelve a sorprenderme, tras Expiación no habían regresado a su voz y carácter único, y fue la recomendación de otro librero, mientras charlaba con David Martí en su programa literario de Ràdio 4, que escuché por primera vez el título: Cáscara de nuez. Inevitablemente me retrotrajo El universo en una cáscara de nuez, de Stephen Hawking, lectura adolescente, en mi época pre-universitaria. Y me atrajo la idea de que un nonato pudiera ser el narrador de una historia adulta, de una trama maliciosa, de un thriller con cuerpo incluido. Cómo lograría tal hazaña McEwan, era uno de los interrogantes que martilleaban mis sienes tal escuchar la crítica del librero, así que, decidida, lo recomendé en el club de lectura que organizo en La Font de Mimir y me zambullí en su lectura, en el útero materno, en las sensaciones sin experiencia más allá del líquido amniótico.
‹‹Permanezco despierto, escucho, aprendo. Temprano esta mañana, menos de una hora antes del alba, ha surgido un tema más profundo de lo habitual. A través de los huesos de mi madre me ha llegado un mal sueño disfrazado de disertación formal. El estado del mundo››.
Con la excusa de hablarnos de una trama de asesinato, de una traición Shakespiriana al más puro estilo de Hamlet, su autor nos ofrece una visión global del panorama actual. Pues sí, el narrador es un bebé no-nacido, pero no por ello está desinformado, puesto que su madre es adicta a los podcast y la radio, y duerme enchufada a la historia y la actualidad.
Sin querer hacer spoiler, el lector advierte que la historia no puede terminar bien, que la trama se desarrolla y precipita hacia un final inapelable. McEwan, como en Expiación, nos habla de la condición humana, de sus pasiones, deseos, temores… Y especialmente, del pensamiento convertido en acto, de las decisiones que determinan nuestro futuro, así como el de aquellos que están unidos a nosotros. ¿Y qué unión más fuerte puede existir que la de un  nonato con su madre?
‹‹Regreso al útero como si volviese de un largo viaje. Nada ha cambiado en el balcón, excepto que estoy un poco bebido. Como para darme la bienvenida, Trudy se sirve el resto de la botella. Los cubitos ya no están fríos, el vino está casi tibio, pero hace bien, más vale apurarlo ahora. No se conservará››.
Resulta curioso ver cómo una consciencia que no ha visto jamás el cielo puede hablar del azul, o describir el rostro de su madre a través de los poemas de su padre. También he de aplaudir al autor por la ironía con que trata el sexo y la ansia hacia el otro, que puede llegar a ser más peligrosa que una droga dura, creando vínculos difíciles de romper, idiotizando al más lumbreras, y que lo mejor de todo ello sea la visión de aquél que se ve con el miembro del amante de su madre a pocos centímetros de su blando cráneo.
En esta novela no existen buenos-buenos ni malos-malos, sino personas de carne y hueso, con sus rencores y envidias, con sus anhelos y pesares. ¿Qué seríamos capaces de hacer por desquite? ¿Cómo nos sentiríamos tras acometer nuestra venganza? ¿Qué puede hacer un bebé no nacido por evitar la muerte de su padre a manos de su madre y su amante?
‹‹Un brindis al amor y por ende a la muerte, a Eros y a Tánatos. Parece ser un hecho de la vida intelectual que cuando dos conceptos están muy alejados o son opuestos se dice que están estrechamente ligados››.
Recomendada a aquellos que disfruten de los thrillers y las emociones humanas; para quien quiera pensar y leer una obra bien escrita y trazada; para lectores que no teman a los narradores fuera de lo común ni al sarcasmo cultivado.

Isabel del Río

Abril 2017

miércoles, 10 de mayo de 2017

lunes, 8 de mayo de 2017

Entrevista a Paz Castelló

Paz Castelló (Alicante, 1970). Licenciada en Derecho, cuenta con una dilatada carrera profesional en el sector de la comunicación. Ha trabajado para la Cadena SER, Onda Cero, Ràdio 9, así como para instituciones públicas y empresas privadas como Responsable de Prensa y Relaciones Externas.
Escribe desde niña. En 2009 decidió publicar sus textos a través de su web www.pazcastello.com. A partir de ese momento, sus letras llegaron a todos los rincones del mundo, convirtiéndose en virales.
Actualmente compagina la escritura con su trabajo en el sector de la comunicación. Su primera novela, La muerte del 9, se publicó en 2013.

ENTREVISTA
¿Quién te inició en el mundo de los libros?
El primer recuerdo que tengo, ligado a los libros, es el de ir de la mano de mi padre por un rastro de antigüedades y comprar un libro. Yo debía tener unos seis años. Aún conservo ese libro. Fui una niña introvertida y me gustaban las bibliotecas, así que supongo que desde siempre el mundo de los libros ha sido mi hábitat natural.
¿Puedes nombrar algún título que recuerdes de tu infancia con especial cariño?
Aquel libro que me compró mi padre en el rastro a principios de los años 70.  Su título es Lecturas de Oro, editado en 1944 por Editorial Escuela Española, por entonces ya era una antigüedad, imagínate hoy. Después vinieron otros muchos, por ejemplo los libros de poemas de Gloria Fuertes, El Principito o Viento del Este, viento del Oeste,  de la Premio Nobel, Pearl S. Buck, que leí a los 12 años.
¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Cómo decidiste que querías ser escritora?
Tengo conciencia de escribir desde siempre. Empecé escribiendo diarios con 8 o 9 años. Con 12 escribí, de mi puño y letra, mi primer libro de poemas. Me inicié primero en la poesía y después en los relatos cortos. La primera novela la escribí en 2009.
En realidad no creo que yo decidiera ser escritora, sencillamente nací siéndolo. Otra cosa distinta es decidir profesionalizar esta faceta, por decirlo de alguna manera. Eso se produjo como consecuencia de la crisis que atravesó este país en 2009. Transformé mi página de servicios profesionales de comunicación en un blog literario. A partir de ahí, la magia de internet hizo el resto. Hasta hoy.
¿Cuál es tu método?
No sé si tengo método. Más que tener un método, soy metódica para el trabajo, no para la creatividad. Cada novela la comienzo con una idea general del argumento, pero cada detalle, cada personaje, cada escena, surge día a día. Dejo que la historia evolucione y fluya, no está predeterminada sino viva.
Eso sí, necesito escribir todos los días, a ser posible con el mismo horario y en silencio absoluto. Es algo así como un estado de trance.
¿Puedes decirnos por qué y cómo decides el tipo de personajes, el protagonista y la voz narrativa? ¿Qué te aportan y dónde te restringen?
Depende de la historia que quiera contar en cada momento. Mis personajes son muy libres. Como creadora no me permito juzgarlos. Creo que eso los castraría y perderían autenticidad. De alguna manera todos son parte de mí, los bondadosos y los perversos. Soy tremendamente observadora. Vivo fijándome en las personas, sus gestos, sus reacciones, sus sentimientos… Me ayuda mucho recoger en mis personajes las realidades de otras personas. Eso también me enriquece, no sólo como escritora, sino también como persona. Este ejercicio de observación y comprensión de determinadas formas de pensar y actuar, sin juzgar, me ha enseñado a ser más tolerante y empática en la vida.
¿De dónde y por qué surgió la idea de Mi nombre escrito en la puerta de un váter?
Surgió de mi propia experiencia como escritora, de mi frustración durante ocho años dedicándome a escribir y sin apenas oportunidades para publicar por ser desconocida para el gran público. Sin embargo, mientras yo tocaba las puertas de las editoriales importantes de este país sin resultados positivos, los famosos de la televisión publicaban casi con obscenidad. Eso me hizo plantearme la historia de Mauro, que no es más que la voz de los escritores sin voz.
El lector se sorprende ante el giro brusco que hay entre la primera y la segunda parte. ¿Cuál es el motivo? ¿Qué te ha permitido jugar con este golpe de efecto y cambio de registro?
Me gusta sorprender a los lectores porque cuando soy yo la lectora quiero que me sorprendan. Por eso aposté por este golpe de efecto a mitad de la novela. Además, al estructurar la novela en dos partes, con dos puntos de vista distintos de la misma historia, me ha permitido contar una misma realidad desde dos percepciones distintas. La vida no es plana, los hechos tienen tantas versiones como personas que los perciben.
Los personajes de la novela son magnéticos y muy realistas, caras que podemos reconocer entre la gente que vemos en nuestro día a día. ¿Cuánto de Mauro hay en Paz? ¿Y el resto de personajes? ¿De dónde sacas la inspiración para tus personajes y su voz?
El sentimiento de frustración de Mauro es todo mío. De hecho quise que la vida personal de Mauro fuera totalmente diferente a la mía para evitar que el personaje se mimetizara al cien por cien conmigo. Pero la novela habla de la amargura que sufre un escritor cuando es ignorado. Eso lo he vivido yo en primera persona y es lo que quise que Mauro contara por mí.
El resto de personajes son fruto de la observación. La vida real está llena de personajes de novela.
Prostitutas, presentadores de televisión, libreros, loros maleducados, madres sacrificadas… Un retrato de nuestra sociedad actual en un buen abanico de variables posibles. ¿Cuál sería el mensaje de fondo de tu novela?
El mensaje de fondo es que los sueños se cumplen y que el amor es la fuerza que mueve el mundo. En realidad la novela es una gran historia de amor. Todas las decisiones que toma Mauro son motivadas por el amor, bien a la literatura, bien a Cristina y a Olvido.

¿Qué crees que debe aportar la literatura a un lector? ¿Y a la sociedad?
Creo que debe aportar lo que el lector esté buscando. Quiero decir que, si un lector pretende distraerse, sin más, la historia debe cumplir su cometido. Si busca algo más profundo, también debe poder encontrar libros que le satisfagan. Hay literatura para cada lector y para cada momento, pero siempre dentro de unos criterios de calidad. La literatura es una forma de expresión artística y el arte está para hacer un poco más agradable nuestras vidas.
¿Cuál es el papel del escritor en la actualidad? ¿Y la del editor?
El papel del escritor en la actualidad es el mismo que el que ha sido siempre: crear. Es nuestra  grata condena. Todo el que escriba entenderá qué quiero decir con esto. No podemos dejar de hacerlo.
Con respecto al editor, creo que el sector editorial debería reflexionar acerca de qué es lo que quiere, hacia dónde va y qué está ocurriendo en este país con respecto a lo que se publica y se comercializa. La literatura no debería tratarse como un producto cualquiera. Siempre digo que se debería convertir a los escritores de verdad en productos, y no a los productos televisivos y mediáticos en escritores, porque lo primero es posible y rentable, lo segundo es vender una mentira.
¿Qué es más difícil: publicar o llegar al lector?
Sin duda publicar. Yo llegué a mis lectores mucho antes de publicar. Afortunadamente, vivimos en la era de Internet y hay muchas formas de llegar a los lectores. Publicar en España es una tarea muy complicada si tu única carta de presentación es tu trabajo y tu talento. Lamento decirlo pero es la realidad.
¿Cuál sería tu autor de referencia?
Sería injusto nombrar uno sólo. Siempre digo que mi autor preferido es el del último libro que me he leído, porque todos me aportan algo nuevo, incluso los que no me han gustado.
¿Qué géneros lees?
Fundamentalmente thriller, aunque si la historia es buena y está bien contada, no me cierro a ningún género.
¿Nos puedes recomendar algún título?
Ahora estoy leyendo El objetivo del crimen, de Xulio Ricardo Trigo, y me está gustando muchísimo.

Link a la reseña de Mi nombre escrito en la puerta de un váter:

Isabel del Río

Marzo 2017

sábado, 6 de mayo de 2017

Pequeños y sabios maestros: “No”

“No, no y no”. Quién aprende los límites, ¿tú o yo? Gracias por enseñarme tanto, Max. Para alguien a quien le cuesta horrores decir que “No” por miedo a herir o molestar, descubrir que tampoco pasa nada por recibir un “No” es una gran lección.